domingo, 22 de febrero de 2009

El juego literario


















Ida de mí
“Quién es el que está el otro o yo “
“yo es otro” pero el otro soy yo
Ambos nos desdoblamos en la voz de vos.
Que nos ausentas.
¿Dónde estas sin nosotros soledaza?
¿De qué pedazo al fin te has desprendido?
¿De mi del otro o de ambos?
Sin mí sin él
Caminaras desnuda
Sin amor
Sin voz
Sin vos.
Marco Antono Flores.




No recuerdo exactamente quién dijo estas líneas “no lo sé” “la literatura es parte de la vida o si la vida es parte de la literatura”, no lo sabré decir.
Pero lo que si es seguro es que la literatura ha sido y seguirá siendo la mejor herramienta del alma.
Los críticos de la literatura argumentan que todo clásico es producto de la inmortalidad del alma.
Me gusta cuando Aristóteles señala que el alma es aquella capacidad de informar espiritualmente, Psike.
De lo anterior puedo partir diciendo, de que la mejor forma a las reglas de juego que utiliza el escribiente es en primer lugar impactando su otro “yo”, y si esto se logra lo segundo es logra hacer que todo una multitud sea cautivada, y para ello el literato se basa en la exploración profunda de su ser, es decir de la sensibilidad del otro llamado espíritu.

Irina Darleé, articulista, señala en una de sus publicaciones una teoría medica, en la que precisa diciendo que la salud influye en la forma como escriben los grandes en la literatura. Y agrega que los escritores cardiacos suelen ser los tiernos, los enfermo del hígado satíricos, los de la próstata apasionados, los gordos o materialmente inflados acostumbran ser benévolos y por ultimo los flacos suelen ser venenosos en su enfoque de la vida.
Pueda que esta teoría psicologica amplié un poco como ven los escribientes la vida, o nos aliente porqué unos literatos son más sensibles que otros.
Veamos por ejemplo la sensibilidad con la que escribe Pablo Neruda, William Shakespeare, Rubén Darío, por mencionar algunos.
Eco, indica que todo contenido está compuesto por todos los procesos culturales. Para entrar en detalle observemos el poema de Neruda; “Puedo escribir los versos más tristes” él, parte describiendo de la noche todos los elementos que pudo nombrar.
/La noche/ está estrellada/ y tiritan/ azules/ los astros a lo lejos. Desde esta parte podemos ver el mensaje connotativo que Neruda le quiso impregnar en aquella noche y hacer de ella un espacio inmortal.
Sin dudar el uso correcto de las palabras hace transportar al lector en un tiempo a otro, ahora analicemos desde otro ángulo las frases compuestas de los escribientes desde un aspecto léxico como lo señala Umberto Eco.

Las Reglas del Juego y la Literatura

Umberto Eco.
El uso estético del lenguaje merece atención por varias razones, un texto es estético porque supone en un trabajo particular es decir una manipulación de la expresión.
Ambigüedad; dicho esencialmente del lenguaje que da motivo a dudas o incertidumbre o confusión, señalemos aquí la obra de Juan Rulfo, Pedro Páramo, en esta narración el autor describe cientos de sucesos ocurridos en un pueblo llamado Comala, en el transcurrir de su contenido va señalando relatos monologamente y sin darse cuenta el autor te lleva a varios diálogos, el uso ambiguo con que juega el escritor no define con exactitud sus actitudes u opiniones, es en este momento que el lector queda pendiente y enganchado desde el principio hasta el fin de la lectura.

Autorreflexividad

Desde el punto de vista semiótico la ambigüedad puede definirse como violación de las reglas del código, que violan tanto las reglas fonológicas como las léxicas.
“El cascanueces se puso a bailar”
Como primera aproximación podríamos decir que existe ambigüedad estética, cuando a una desviación en el plano de la expresión corresponde alguna alteración en el plano del contenido.
Ilustremos
Del poema de Maurice Echeverría, con el titulo
“Los escritores pierden”

/Escriben en el calcio de las cosas/
/a si es como se envenenan/

En estos dos anteriores ejemplos podemos observar como los autores, utilizan la microestructura de las palabras, es decir que quebrantan las reglas del código.
En el texto estético se continúa el proceso de pertinentización del continuum expresivo, con lo que se llega a una forma de expresión más profunda.


La hipercodificación estética.

El primer resultado de la hipercodificación es una culturización posterior de los procesos de producción de signos.
Veamos este Aforismo de José de la Luz Caballero.
Guarda en lo más profundo de tu pecho, como preciosa
redoma, el talismán con que has de conjurar las
tempestades de la vida.
Al contemplar estas bellas palabras el artista le deja ver al destinatario se vea obligado a impugnar en el texto bajo el impulso de una impresión doble, al tiempo que advierte un exceso de expresión capta también vagamente un exceso de contenido, en el anterior ejemplo el escritor José de la Luz usa una impresión doble, él aquí estaba hablando de la "Inocencia"
Suele suceder que no se alcance los niveles de conciencia.
Sin embargo, ese exceso de redundancia es precisamente lo que se aparta de la norma e inspira la sospecha de que el mensaje es mucho más ambiguo de lo que parece.
La sensación de que cada palabra significa algo diferente transforma el mensaje.

El idiolecto estético.
Ante todo el verso está abierto a Pruebas de Conmutación: cámbiese una palabra y todas las demás perderán su función con textual. Es decir que debe haber en el propio texto un sistema de relaciones mutuas.
Ilustremos este verso con la combinación de acentos y ritmos.
Me mostrarás la senda de la vida
En inocencia la varé mis manos.
Salmo 16:11 y 26:6

En este caso lo rítmico del anterior verso cambia toda una estructura, lo que llama Eco, en idiolectico.
Veamos el mismo ejemplo pero con otro tipo de construcción.
La senda de la vida me mostrarás
Lavaré en inocencia mis manos.
Idiolecto estético es la regla que rige todas las desviaciones del texto, el diagrama que las vuelve que rige, todas las desviaciones del texto.
Como conclusión podemos decir que la literatura es un juego de palabras, expresiones que captan distintos intereses, con la pertinencia que el lector permita en su ser.
Se dice que:“La palabra tiene pues un poder oculto por cuanto evocan. Su historia forma parte de su significado pero queda escondida a menudo para la inteligencia. Y por eso seduce”. (Grijelmo, A. 2006:29).

“Solo se vive una vez a no ser por la literatura”.
Anónimo.

No sé lo que hago
No sé si escribo para tí o lo hago par mí
No sé si realmente te escucho
No sé si vendras
No sé si te encontraré leyendo estas líneas
No sé si te abrazaré como lo hace el alba en el que despiertas
No sé si volvere a verte
No sé si podré dormir a tu lado
Qué hago si te reinvento y descubro que nunca fuiste mía.
No lo sabre decir.

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